Archivo de 30/01/08

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El desapego

Enero 30, 2008

Habla de un viejo sacerdote budista que junto con sus dos alumnos recorría los campos enseñando las lecciones básicas de la vida. Llegaron al vecindario más triste y desolador que habían visto jamás.

El monje buscó la casa más pobre, la más desvencijada, y pidió posada. Vivía ahí una familia muy pobre, compuesta por un hombre ya mayor, su mujer y sus tres hijos casi adolescentes.
Los discípulos, acostumbrados a ver pobreza, se sorprendieron de la forma tan miserable en que vivían.

El jefe del hogar les explicó que no podía compartir con ellos la escasa comida, y que en la casita apenas cabían ellos. Pero el sacerdote insistió y quedaron alojados para pasar la noche en el pequeño establo en el que había una sola vaca. Era ésta el único sustento real de la familia. La ordeñaban todos los días, y era su poca leche todo el ingreso con que contaban. No era extraña pues, aquella miseria.

Cuando aún no había amanecido el maestro despertó a los discípulos y les pidió tirar la vaca por el barranco cercano, matándola. Después desaparecieron en la sombra de la noche.
¿Por qué esa acción tan terriblemente cruel? ¿De qué viviría ahora esa miserable familia?

Dos años después regresaron. Y apenas pudieron reconocer la casa aquella. Estaba ahora arreglada y limpia, en el establo había tres vacas y en la huerta, totalmente sembrada se veían las matas de maíz, las zanahorias y las lechugas.

El hombre relató lo que había pasado. “Después que ustedes se fueron ocurrió una tragedia. Nuestra vaca se salió del corral y se mató al caer por el precipicio”.

Y les contó las angustias de quedar sin el miserable sustento y cómo no les quedó más remedio que ponerse a trabajar para otros granjeros, y aprendieron a sembrar su huerta.
Descubrieron que comían mejor, y al vender lo que sobraba, pudieron comprar tres nuevas vacas y arreglar el corral y la casa. El sacerdote budista miró a los alumnos. Comprendió en su sonrisa que habían aprendido la lección.

Anonimo

El secreto del progreso es el desapego a cuestiones que nos lastran o nos atan a cosas que creemos seguras dentro de nuestro esquema mental o vital, y sin embargo solo nos retienen en la evolucion y el avance de la mente y del propio crecimiento.

El desapego es fundamental para evolucionar. Si nos creemos seguros, pensamos que los paradigmas y las tradiciones nos dan seguridad, nos brindan tranquilidad y nos hacen poner los pies en la tierra, sin embargo a veces necesitamos alas para volar y como las tenemos y no nos damos cuenta, necesitamos desplegarlas y sobre todo darnos cuenta que existe el suficiente viento como para echarnos a volar.

Soltemos amarras…!!! Nadie hizo historia anclado a un puerto sino que saliendo a navegar, yendo adelante, surcando mares y cruzando el horizonte, el mismo que nos enseñaron como fin del mundo y que, en realidad, no es mas que el principio de la felicidad, de una nueva vida…

(…perdon si molesto…)

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El valor de lo que se calla

Enero 30, 2008

El 14 de octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso:

A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable.

La aeromoza argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver si por si acaso podría encontrar algún lugar libre.

Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en si, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase.

La señora se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.

Minutos mas tarde regreso la azafata y le informo a la señora:

-Discúlpeme señora, pero efectivamente todo el vuelo esta lleno… pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase.

Sin embargo, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán.

El me indico que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable.

La “señora” con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la empleada en ese momento se voltea y le dice al hombre de raza negra:

“¿Señor, seria usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?”

Todos los pasajeros del avión se levantaron y ovacionaron la acción de la aeromoza.

Ese año, esta empleada y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa British Airways se dio cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente, la empresa hizo cambios de inmediato; desde ese momento en todas las oficinas de British Airways se lee el siguiente mensaje:

“Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero nunca olvidaran como los hiciste sentir.”

Extraido de En Plenitud.com


Una palabra dicha es como una bala que ha salido de un arma… ya nunca vuelve de donde salio y causa daño a quien alcanza.

Muchas veces, el dominio de nuestras pasiones pasa por cerrar nuestra garganta al incontenible deseo de expulsar el aire con frenesi, haciendo vibrar las cuerdas vocales sin necesidad de haber pensado antes lo que se iba a proferir. Si pusieramos un filtro entre la zona de produccion del sonido, y la emision de este, cumpliriamos la premisa aquella que dice que si no podemos mejorar el silencio, entonces mejor nos quedamos callados.

Por algo Dios nos dio dos oidos y una boca, para escuchar dos veces y hablar solo una, ya que el hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice. A una palabra, compuesta de aire en vibracion, no se la lleva el viento sino que permanece en el recuerdo de quien la recibio, asociandola mentalmente en este a quien la produjo. La pluma tiene mas poder que la espada, y por simples palabras pueden morir miles de hombres mientras que por silencios pueden salvarse millones…

Al fin y al cabo, nuestras palabras siempre deben ser dulces… por si algun dia tenemos que tragarnoslas…

(…perdon si molesto…)

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La vana intencion del que grita

Enero 30, 2008
Un día Meher Baba preguntó a sus mandalies lo siguiente:

- ¿Por que la gente se grita cuando están enojados?:


Los hombres pensaron unos momentos:


- Porque perdemos la calma – dijo uno – por eso gritamos.-


- Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? – preguntó Baba – No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?


Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba.


Finalmente él explicó:


- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.


Luego Baba preguntó:

- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?

Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente,¿por qué? Sus corazones están muy cerca.

La distancia entre ellos es muy pequeña.


Baba continuó

- Cuando se enamoran más aún, qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.


Luego Baba dijo:-


- Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

Extraido de www.actos de amor.com

Los corazones que viven cerca pueden ahogarse unos a otros con sus latidos cuando intentan sobreponer sus sonidos al del otro, esforzandose en un vano intento por ser mas fuertes que el otro y deponiendo la vida en el intento cuando falla el musculo en la vana tarea de callar al otro merced al grito mas fuerte y mas poderoso.

Sin embargo, los corazones que se sienten cerca, aunque vivan lejos, solo entienden que el idioma comun puede darse con un latido unisono, ritmico, acompasado, concordante y no competitivo sino colaborativo, creciente como la luna que no mengua y plena como el sol de mediodia.

Los corazones que se gritan se distancian. Los que se susurran se acercan. Es por eso que la ternura se representa siempre por un corazon y el amor por un corazon atravesado por una flecha. La ternura implica el corazon que nos falta para ser armonicos en el duo sempiterno del entendimiento y la flecha que perfora al corazon que no sangra por ella es la promesa indiscutible de anclarme a la vida del otro corazon, sin necesidad de sacarle una gota de sangre y con la perenne promesa de latir al mismo ritmo, sin aspavientos ni excesos, simplemente latiendo… como el corazon gemelo me lo pida.

Al fin y al cabo, solo se trata de amar…

(…perdon si molesto…)

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El regalo de la humildad

Enero 30, 2008

Se acercaba mi cumpleaños y quería ese año pedir un deseo especial al apagar las velas de mi pastel.

Caminando por el parque me senté al lado de un mendigo que estaba sentado en uno de los bancos, el más retirado, viendo dos palomas revolotear cerca del estanque y me pareció curioso ver a un hombre de aspecto abandonado, mirar las avecillas con una sonrisa en la cara que parecía eterna.

Me acerqué a él con la intención de preguntarle por qué estaba tan feliz.

Quise también sentirme afortunado al conversar con él para sentirme más orgulloso de mis bienes, por que yo era un hombre al que no le faltaba nada, tenía mi trabajo que me producía mucho dinero, claro ¿como no iba a producírmelo trabajando tanto?, tenía mis hijos a los cuales gracias a mi esfuerzo tampoco les faltaba nada y tenían los juguetes que quisiesen tener.

En fin gracias a mis interminables horas de trabajo no les faltaba nada a mi familia.

Me acerqué entonces al hombre y le pregunte,

“¿Caballero que pediría usted como deseo en su cumpleaños?”

Pensando yo que el hombre me contestaría que dinero y así de paso yo darle unos billetes que tenía y hacer la obra de caridad del año… No sabe usted mi asombro cuando el hombre me contesta lo siguiente con la misma sonrisa en su rostro que no se le había borrado y nunca se le borró:

“Amigo, si pidiese algo más de lo que tengo sería muy egoísta, yo ya he tenido de todo lo que necesita un hombre en la vida y más. Vivía con mis padres y mi hermano antes de perderlos una tarde de junio, hace mucho, conocí el amor de mi padre y mi madre que se desvivían por darme todo el amor que le será posible dentro de nuestras limitaciones económicas. Al perderlos, sufrí muchísimo pero entendí que hay otros que nunca conocieron ese amor, yo sí y me sentí mejor.

Cuando joven conocí una niña de la cual me enamoré perdidamente, un día la besé y estalló en mí el amor hacia aquella joven tan bella que cuando luego se marchó, mi corazón sufría tanto… Recuerdo ese momento y pienso que hay personas que nunca han conocido el amor y me siento mejor.

Un día en este parque un niño correteando cayó al piso y comenzó a llorar, yo fui, lo ayude a levantarse, le sequé las lágrimas con mis manos y jugué con él por unos instantes más y aunque no era mi hijo me sentí padre, y me sentí feliz porque pensé que muchos no han conocido ese sentimiento.

Cuando siento frío y hambre en el invierno, recuerdo la comida de mi madre y el calor de nuestra pequeña casita y me siento mejor porque hay otros que nunca lo han sentido y tal vez no lo sentirán nunca. Cuando consigo dos piezas de pan comparto una con otro mendigo del camino y siento el placer que da compartir con quien lo necesita, y recuerdo que hay unos que jamás sentirán esto.

Mi querido amigo, que más puedo pedir a Dios o a la vida cuando lo he tenido todo, y lo más importante es que estoy consciente de ello. Puedo ver la vida en su más simple expresión, como esas dos palomitas jugando, ¿qué necesitan ellas? lo mismo que yo, nada… Estamos agradecidos al Cielo de esto, y sé que usted pronto lo estará también…”

Miré hacia el suelo un segundo como perdido en la grandeza de las palabras de aquel sabio que me había abierto los ojos en su sencillez, cuando miré a mi lado ya no estaba, sólo las palomitas y un arrepentimiento enorme de la forma en que había vivido sin haber conocido la vida. Jamás pensé que aquel mendigo, era tal vez un ángel enviado por el Señor, me daría el regalo más precioso que se le puede dar a un ser humano…

..la Humildad…

Extraido de www.actos de amor.com

Lo mas deseable es ser lo que no se aparenta a sabiendas que se es lo que no se ve porque precisamente ahi se es seguro de lo que no se alardea. Las apariencias son como el envoltorio de un regalo que se valora dejando de lado el contenido. Lo esencial siempre es invisible a los ojos y cuando menos se observa, mas enaltece a la persona que lo posee.

Si dejamos traslucir en nuestros actos la esencia de nuestro ser, si dejamos que el mundo valore lo que hacemos a traves de nuestras obras, si cumplimos la premisa Cristica de que por nuestros frutos nos conoceran sin el autobombo del marketing innecesario, dejaremos detras la cascara tan impoluta como falsa que conforma la esencia del ser humano… la de mostrar las miserias como meritos o los meritos como supermeritos…

La humildad es la moneda de cambio de ingreso al Paraiso… y es tan facil ejercerla como el callar… cuando alguien no habla de nosotros, no seamos nosotros quien lo hagamos… gastemos la energia que usamos en hablar de nosotros mismos en hacer por nosotros mismos sin decir nada a nadie… dar sin pedir nada a cambio, hacer sin esperar la aprobacion popular, ser el publicano de la vida y no el fariseo de la historia, el que se golpea el pecho sin tos ni son, buscando llamar la atencion del resto para que vea el vacio enorme que el mismo no ve y que llena su interior, paradojicamente vacio, de mas vacio aun…

Y encima alardeamos de ello…

(…perdon si molesto…)