Archivo de 12/06/08

h1

La preponderancia equivocada de los sentidos

Junio 12, 2008

Ayer nomas les escribia diciendoles que desacreditamos a la Luz por su portador y desechamos el mensaje por el mensajero. Nos perdemos la esencia por el frasco y desechamos el regalo por el envoltorio. Tal es el grado de superficialidad al que hemos llegado que desconocemos lo importante y lo que es peor, lo cambiamos por lo vano, superficial, vacuo y desvalorizado.

De esa manera, la vida nos pasa al lado como un tren sin estacion. Nos sentimos desvalidos de esperanza porque no hemos visto esperanza en lo que esperabamos y sin embargo, rebosaban nuestros entornos de profetas gritando sus profecias en el vacio, mientras nosotros buscabamos la espectacularidad de piedras convertidas en pan, en la maravilla de una flor o en la caricia del viento se nos revelaba la vida en su esencia y el misterio en su profundidad.

Nuestros sentidos son nuestros servidores y de ninguna manera nosotros sus esclavos. Somos dueños de lo que sentimos y no dominados por lo que creemos percibir. Con nuestra concepcion de tercera dimension valoramos lo que pesa y no lo que vale, damos importancia a lo que toca y no a lo que acaricia y demostramos avidez por lo que suma y no por lo que multiplica. En ese trajin de concepcion errada de la vida, se nos va la vida misma, el sentimiento y la pasion y nos domina el apasionamiento, la sensacion y el vacio.

Y en eso estamos…

Dicen por ahi que se encontraba en la biblioteca un hombre vestido de overol de esos que usan los trabajadores de las fábricas, y calzaba sandalias en un día muy frío. En sus manos llevaba varios libros.

¿Quién es ese hombre?, era la pregunta general.

Es un profesor de Física, y viene del Peru, fue la respuesta, con la siguiente historia:


Un día este hombre llegó hasta la facultad de Física vestido del modo tan particular en que le gusta vestir. Pidió, una entrevista con el decano. Le indicaron que estaba en una reunión con un grupo de docentes. El hombre insistió en verlo. La secretaria lo buscó, y al rato salió el decano a verlo. Luego de saludarlo, el hombre le dijo:

Vengo a pedir trabajo como docente de Física.

El decano miró su apariencia de arriba abajo; su aspecto era la antítesis de un profesor universitario. De pronto, el decano dibujó una leve sonrisa en su rostro y lo invitó a que lo acompañara. Entraron en una sala donde había una media docena de docentes universitarios. El decano le dijo:

Hace poco recibimos este libro como texto guía. Estamos aquí intentando solucionar unos problemas de Física. Si usted es capaz de resolverlos, lo contrato como docente.


El hombre tomó el texto, se dirigió a una pizarra y tranquilamente comenzó a resolver uno a uno los problemas que le habían indicado. Los docentes cambiaron poco a poco la sonrisa de burla que tenían en sus rostros por una cara de asombro. Cuando terminó, el decano, atónito, le dijo casi tartamudeando:

¿Cómo pudo hacerlo? ¡Hemos estado aquí varios días sin poder resolver estos teoremas!

El hombre, con sencillez, simplemente respondió:

Yo soy el autor del libro.



La mejor forma de equivocarnos con las personas es juzgarlas por aspectos externos. Ninguna persona encaja fácilmente en los estereotipos que nos formulamos de ellas.

DEBEMOS PENSAR EN LO QUE DICE DIOS :

“No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; Y NO mirar lo que está delante de NUESTROS ojos, SINO SUS ACTOS Y no juzgar a las personas por SU aspecto externos sino por los principios que tienen.

Usa tus ojos…
para ver la belleza de la vida, o para ver el interior de las personas. No los uses para criticar maliciosamente de

cómo se ven o se visten los demás, o para juzgar a las personas sólo por sus apariencias.

Usa tus oídos…
para escuchar a tu prójimo y poder ofrecerle una palabra de aliento; para escuchar los sonidos agradables que te ayudan a olvidar las dificultades y edifican tu interior. No los uses como un arma, o para envenenar a los demás, creando cizañas, con lo escuchado.

Usa tu olfato…

para percibir el olor de las flores, del perfume, del amor. No lo impregnes, con los malos olores, como lo son el odio, el egoísmo, la traición.

Usa tu gusto…
para saborear el triunfo de tus metas alcanzadas, de los logros obtenidos con esfuerzo y dedicación. No lo uses para saborear las derrotas de otros, o cuando algo les sale mal.

Usa tu tacto…

para sentir y dar amor, para tocar a las personas con tus deseos positivos, con tu caridad. No lo uses para pedir injustificadamente, o para golpear sin piedad.

¡El Sexto Sentido, el más importante…!

es el que nos da la sabiduría para distinguir la diferencia entre los otros sentidos; entre el bien y el mal, entre dar o recibir, entre salvar o matar.

A veces miramos sin ver; oímos sin escuchar; olemos sin percibir; probamos sin saborear; tocamos superficialmente…!

¡Usa tus sentidos sabiamente; no se trata de cuántos tengas, sino de cómo los utilizas.

(…perdon si molesto…)

h1

Y tu, que haces con tus problemas…???

Junio 12, 2008

Los rumiantes tienen hasta cuatro estómagos (mejor dicho: uno dividido en cuatro compartimientos) para procesar sus alimentos y transformarlos de maleza en proteína y energía de alta calidad.  ¡Qué bueno sería si hiciéramos eso!

Lamentablemente, procedemos al revés: tomamos una oportunidad de cambiar y crecer y la reducimos a una maraña de naderías.


¿Cómo llegamos a eso?  Una causa es que creemos que pensando mucho un tema lo resolveremos.  Podría ser cierto si, estando lo suficientemente centrados y concientes, observáramos todos los aspectos involucrados y tomásemos una decisión que honrara nuestra evolución.


Lo que hacemos generalmente es entrar en una sucesión de “análisis” de las variantes negativas y proyectar toda clase de desdichas, inconvenientes, sufrimientos y fracasos posibles.  Luego, nos dedicamos a repetírnoslo como un disco rayado con mínimas variaciones.  Al final, estamos tan exhaustos que no nos queda energía para nada.  O, peor, terminamos creando esas cosas de tanto pensarlas.


Esa es una de las causas por la que tantas personas padecen una serie de desgracias tras otras.  Han asumido que la Vida es un rosario de infortunios al que  resignarse o contra el cual luchar.  No se dan cuenta que ese pensamiento es la base de sus problemas, ya que, como dice la Ley de Atracción, causamos lo que nos sucede de acuerdo a nuestra vibración.


La clave es convertirnos en lo que deseamos.  La primera medida será, por lo tanto, terminar con los pensamientos limitantes y negativos.  Suena difícil, pero es fácil: diles ¡basta!  ¿Tan simple?  Sí, totalmente.  ¡El único requisito es que tendrás que hacerlo continuamente!

Así como “enciendes” tus pensamientos por cualquier motivo, debes “apagarlos” en el instante en que aparecen.  Comenté que la mente inferior es como un disco rayado; en cuanto pones la púa, comienza la canción.  Sácala y piensa en lo que deseas lograr.  Y otra vez.  Y otra vez.  Y, cuando te olvidaste y pasaste media hora o medio día o medio mes o medio año perdido, vuelve a centrarte y recuerda tu meta.


Poco a poco, empezarás a construir nuevas conexiones cerebrales, cambios corporales, actitudes; se abrirán novedosos marcos de reflexión; conocerás otras personas; aparecerán otras situaciones y tu vida cambiará paulatinamente.


Otro axioma que olvidamos es que crece aquello en donde ponemos nuestra atención.  Entonces, ¿cómo pretendemos lograr lo que decimos que deseamos si lo estamos bombardeando con pensamientos en contra?  Piensa:


- Si quieres solucionar un problema, ¿pensarás en el problema o en las soluciones?


- Si quieres cambiar una actitud que no te sirve, ¿seguirás criticándote por hacerla o comenzarás a practicar la nueva?

- Si quieres ser próspero, ¿pondrás tu atención en las deudas que tienes o en el dinero que ganarás con tu emprendimiento?

- Si quieres adelgazar, ¿te obsesionarás con la comida o te imaginarás disfrutando tu cuerpo delgado y saludable?


En la cultura que vivimos, la mente es el bien mayor.  Renegamos de otros aspectos de nosotros mismos y nos perdemos de una enorme cantidad de información y de experiencias maravillosas.


Uno es la conciencia cuerpo-mente.  Nuestro cuerpo contiene todo los que nos ha pasado y además nos expresa de maneras contundentes y concretas.  No escucharlo es dejar de lado un recurso poderoso y una fuente de placer exquisita.


Otro es la intuición, la conexión con instancias superiores de nuestro ser.  Acallamos esa suave y sabia voz con tanto ruido y quehaceres.  Hacer silencio y confiar en ella hará que tome cada vez más protagonismo.


Otro es la canalización de mensajes de nuestros Ángeles y Guías Espirituales.  Esto es más dificultoso porque no estamos educados para una vida espiritual rica y plena, pero, a medida que vayamos adentrándonos en estas posibilidades, iremos incorporando este aspecto.  También, podemos acudir a personas que lo hagan por nosotros al comienzo.


¿Seguirás rumiando o comenzarás a transformar tu vida en algo valioso y regocijante?


(…perdon si molesto…)

h1

Mendigos

Junio 12, 2008

No sólo son Mendigos los que andan por las calles mal vestidos, pidiendo de comer o beber porque tienen hambre, sed o frío…

Hay en muchos rincones del mundo, miles de limosneros escondidos; elegantes, con techo, pan y vino, pero carentes de amor y sintiéndose por dentro vacíos.

Mendigos de un abrazo, de consuelo, de un beso, una mirada, de la presencia de un verdadero amigo o simplemente de una palabra de cariño.

Mendigos que sienten vergüenza de admitir que aunque tienen todo lo material, viven en la pobreza espiritual y se sienten frágiles como niños.

Mendigos que darían todo lo que tienen por encontrar el verdadero amor o hallar dentro de sus familias la paz y el calor de hogar.

Mendigos que temen volver a amar, porque ya bastante han sufrido han sido traicionados y heridos, tienen miedo de confiar.

Hay muchos hombres y mujeres que les cuesta aceptar y expresar la necesidad tan grande que tienen de sentirse realmente amados y valorados; Madres que imploran la atención de sus hijos; abuelos olvidados, niños y jóvenes que aunque lo tienen todo, se sienten abandonados por sus padres.

El amor y la amistad no se deben mendigar, se merecen por dignidad; fue la herencia que a todos sus hijos Dios por igual nos ha dejado;

Pero aún así son demasiados los corazones rotos; que aunque por fuera se ven elegantes y bien vestidos; realmente en su interior están destrozados.

¿Cuántas veces hemos pasado por el lado de mendigos de amor y los hemos ignorado?

¿Cuántas veces hemos juzgado mal a personas que hacen lo que hacen, porque están hambrientos de ternura y afecto y nadie se los ha dado?

A lo mejor tú o yo algunas veces nos hemos sentido carentes de cariño y anhelamos que alguien nos ame de tal forma que nos devuelvan la ilusión, lográndose reparar y fortalecer nuestro corazón.

Son esos momentos en que hemos perdido lo que más hemos querido, o simplemente no hemos encontrado lo que tanto anhelamos, nos sentimos tan solos y deprimidos que creemos perder la razón.

Seamos de aquellos que son capaces de brindar a todos amor y amistad, hagamos que amando sin distinción, logremos acabar con esa mendicidad; para que podamos construir un mundo mejor y pueda reinar por fin la paz en cada rincón.

Es el mandato que El Maestro nos ha querido dejar, cuando nos dijo:

“Ámense unos a los otros como yo los he amado”

(…perdon si molesto…)