Archivo de 15/07/08

h1

Sembrando amistad, cosechando amor

Julio 15, 2008
http://www.amistad-amor.com/images/postales-de-amistad-5-peq.jpg

http://www.amistad-amor.com/images/postales-de-amistad-5-peq.jpg

Respondiendo a los conocidos y a los amigos sin rostro que soportan los mails que les envio con pedazos de mi corazón de manera estoica y sin decir nada, pidiéndome que escriba sobre temas de la amistad en este mes tan significativo, les respondo que lamento no poder complacerlos puntualmente en lo que me solicitan. Asi es, no voy a escribir sobre la amistad porque ellos me lo pidieron sino porque ellos se lo merecen.

El vinculo de solidez variable según los parámetros manejados en cada individualidad en el concepto de amistad ofrece siempre la mas amplia gama de posibilidades en cuanto al abanico de sentimientos desplegados en el entorno personal y con los seres que nos rodean. Sentimos diferente según sean diferentes las personas e incluso ese sentimiento por una misma persona varía según pasa el tiempo o se desatan los acontecimientos. Pero debemos reconocer que una persona es, con sus amigos, lo que proyecta. Recoge lo que siembra aunque casi siembre cosecha más de lo que hubo plantado.

Y esa es la absoluta riqueza de la amistad.

Uno se define rico no por sus posesiones personales sino por quien tiene a su lado para compartirlas o disfrutarlas. Sean estas una mansión a orillas del mar o una buena taza de café, la riqueza esta en la gracia de la compañía serena y sincera, no en el motivo sino en la consecuencia, como decíamos ayer. La amistad requiere de pretextos para manifestarse pero estos pretextos solo son puentes que se tienden en pos de una meta que se disfruta como toda meta, no en su consecución sino en el camino hacia ella. Entonces, seremos ricos en respuesta a cuanto hemos sentido, no en cantidad sino en calidad de afecto, aunque estos no llenen los números de una mano en su totalidad.

Lo que importa es que estén allí.

Cuentan que a un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando:

¿Qué clase de personas hay aquí?

El anciano le pregunta:

¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?

“Oh, un grupo de egoístas y malvados” replicó el joven. “Estoy encantado de haberme ido de allí”.

A lo cual el anciano comentó:

“Lo mismo habrás de encontrar aquí”.

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:

¿Qué clase de personas viven en este lugar?

El viejo respondió con la misma pregunta:

¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?

“Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado”.

“Lo mismo encontrarás tú aquí”, respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:

“¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?”

A lo cuál el viejo contestó:

“Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí. Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.”

La amistad no se busca ni se impone. Se da. Es cuestión de química y apertura interior.

Como el amor del que esta hecha la amistad.

(…perdón si molesto…)