
Una del viejo Walt…
Agosto 6, 2008
No dejes que termine el día sin haber
crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho
a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu
vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las
poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está
intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este
mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre
pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de
nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos
precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin
que la vivas…
Walt Whitman
“No permitas que la vida te pase a ti sin
que la vivas…”
Bellísimo recordatorio, drmime. Gracias,
“…Mi mal es soñar la poesia…”, todo aquello que hago, desde el acto mas pequeño hasta la empresa enorme de vivir mis sueños, me llevan a veces a la soledad; la cual enfrento con llanto, con temor y porque no decirlo a veces hasta con valentía. Esa adrenalina, que es el vivir cada día, absorver el tuetano de la vida misma , me empuja a ser, sentir, demostrar que soy un poeta vivo. Mime, si aún permitís llamarte de esa manera, sin la palabra Doctor, gracias por recordarme que soy, cuando mas lo necesito.
Valora la belleza de las cosas simples.
Ya lo digo yo, mi felicidad está en los pequeños detalles