Archivo de 20/11/08

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Creer para crear

Noviembre 20, 2008

Para creer hay que ver reza el antiguo adagio cristiano. Para crear hay que creer reza el adagio que hoy les quiero regalar. Juego de palabras mas o menos, creyendo es la mejor forma en la que creamos. Podemos crear realidades a partir de fantasias con el solo hecho de darle el click a la razon de creer lo que se imagina. La imaginacion al poder por el poder de la imaginacion.

Otro adagio (parece que es el día de los refranes) dice que si podemos pensarlo, podemos hacerlo. Es decir, podemos imaginar lo que queremos y eso se corporizará de seguro. Aunque sean torres de caramelo o noches de blanco satén, ambas fueron imaginadas y corporizadas en canciones de décadas anteriores.

Somos dueños de los pensamientos. Los pensamientos son poder. El poder es energía si se les dá la fuerza necesaria para serlo. Y esa fuerza no es otra que la fe. Como dije en otras entregas anteriores, la fe no es lo mismo que esperanza. Esta es la espera de que algo sucedera en virtud de factores que, merced a nuestra confianza, se colocarán como por arte de magia en el orden que deseamos para obtener el resultado que queremos. La fe, sin embargo, es la certeza absoluta de que lo que esperamos que ocurra ya lo está haciendo sin importar los mecanismos que use, porque sabemos que asi es, porque tenemos plena conciencia de que asi ocurre.

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuro un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas chances de escapar al terrible veredicto…
¡¡¡ la horca !!!

El Juez, también complotado, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado:

“Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino; vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente; Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino”.

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda “CULPABLE” y la pobre víctima aun sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez invitó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiro profundamente, quedo en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomo uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engullo rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente: “¿Pero que hizo?, ¿Y ahora?, ¿Cómo vamos a saber el veredicto?”

-”Es muy sencillo -respondió el hombre-, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me he tragado”.

Con rezongos y bronca mal disimulada, debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Si Dios nos dió el discernimiento como un talento, sería un error imperdonable no usarlo. La Luz de la inspiracion viene al auxilio de la inteligencia cuando a esta se le apagan las candelas de los recursos. Pero para eso hay que creer. Creer para crear.

Porque (un adagio mas y los dejo en paz), como decia Albert Einstein, “En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

(…perdon si molesto…)