Archivo de Diciembre 2008

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La maravillosa vida que nos perdemos

Diciembre 26, 2008

Muchas veces hablamos de cuantas veces la vida nos pasa al lado sin que nos decidamos a tomar el vagon del protagonismo que es el primero, el de la expectativa que es el del medio o al menos el de la esperanza que es el ultimo que siempre se pierde…

Muchas veces les comente cuanto de bello hay entre los problemas, cuantas flores nacen aun del estiercol y cuantos bellos actos nos rodean entre las miserias de la inseguridad, las crisis financieras, los problemas de solvencia, los incumplimientos que nos hacen caer en mas incumplimientos y las permanentes causas de quebrantamiento del orden establecido entre quienes deseamos vivir en Paz Interior, y queremos lograrla aunque afuera arrecie el temporal de los acontecimientos.

Hoy me llego esta historia veridica que ilustra lo que pienso respecto al mundo. Que nos pinta de cuerpo entero cuanto hemos dejado ir en nuestro vaiven de emociones, en nuestras ganas locas de quedarnos el mundo en el bolsillo cuando el mundo vale tanto como una rosa, una sonrisa o un beso. Cosas y casos que nos pasan y que no vemos, que no sentimos, no experimentamos en nuestros quehaceres diarios y nos dejamos llevar por la rutinaria cotidianeidad de lo efimero y lo pasajero, mientras que lo esencial es simple, tan arrolladoramente simple que no le damos importancia alguna.

Cuentan que un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar,
pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción,
los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que prome-diaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente,
¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

No perdamos lo que nos hace felices. Mas que papeles con señores y numeros impresos, mas alla de deudas y vencimientos, lo que nos hace felices esta en lo que nos rodea.

Abri los ojos. Aguza el el olfato. Extrema el gusto. Exigile a tus oidos. Y por sobre todo, prepara la piel para sentir, indudable y arrolladora, la voz de la felicidad en lo que nos rodea.

Lo sentis?

(…perdon si molesto…)

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Tiempo de reflexiones

Diciembre 19, 2008

Tiempo de balances. De debes y haberes. De encontrarse con alforjas llenas, vacias o semi llenas. De recordar a los que se fueron y de agradecer por los que estan o han venido. De mirar hacia atras para proyectarnos en el futuro con el convencimiento presente de los hechos. Tiempo de cruzar el umbral que nos marca la frialdad de un numero mas en el siglo aunque en la realidad no sea mas que un dia como otros.

Tiempo de recomenzar. De proyectos y de proyecciones. De corregir errores. De siembra de voluntades y cosecha de incumplimientos con propositos de enmienda con fecha de caducidad exactamente a un año. Y de vuelta a empezar el año que viene por estas mismas fechas, con un año mas de experiencia, con mas gente que llego a nuestras vidas, ojala con mas afectos y con menos perdidas. Pero con la cierta repeticion de un ritual que es inherente a toda la especie humana: la de la continua regeneracion.

No hace falta un año nuevo para darnos tiempo. No hacen falta Noches Buenas para descorchar esperanzas. Siempre hay tiempo para todo y no solo ahora.

Siempre hay tiempo. Como entenderemos que siempre lo hay?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

¿Cómo puedo hacer para hacerte entender que siempre hay tiempo?

(…perdon si molesto…)

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Que es la vida?

Diciembre 10, 2008

La vida… que es? Es el levantarnos y enfrentar la rutina con la resignacion de quien espera “el dia feliz que esta llegando?” (gracias Silvio Rodriguez por la frase). O el hacer lo que me corresponde sin chistar, sin molestar, sin cuestionar, sin levantar la cabeza, ocupando simplemente mi lugar en el mundo, limitandome a ser un engranaje mas de la maquina que mueve al mundo y aunque consciente de mi lugar y mi responsabilidad, impensable el dejar la comodidad de mi sitio por arriesgarme a mover el mundo a mi ritmo y no se arrastrado en su movimiento continuo y cansino?

La vida es lo que recordamos. La materia de nuestros sueños. La razon de nuestros anhelos. La fuente de nuestras aspiraciones. La razon de nuestro despertar. La Leyenda Personal del Alquimista de Coelho. La quintaesencia magica de la felicidad. La vida es lo que nos queda cuando tamizamos las experiencias del ocio, el aprendizaje del dolor y separamos la espiga del saber de los yuyos de la dificultad.

La vida, vuelvo a repetir parafraseando a Serrat como tantas veces, “no es un entrenamiento mas para la muerte”. Es la sucesion concatenada perfectamente de hechos que hacen que seamos lo que somos, que nos forjemos con lo que pasamos y que llenemos mas o menos nuestras alforjas (o vasijas) con lo recogido en el camino, en el incesante peregrinar en busqueda de nuestro proposito unico en ella: ser felices.

La vida es el camino a la felicidad. Si no lo tomamos, entonces simplemente no podemos decir que estamos vivos.

En tiempos remotos, en un lugar muy remoto, vivió un hombre que viajaba de un lugar a otro, siguiendo los impulsos de su espíritu aventurero.

En uno de estos viajes, que transcurrían a pie por caminos polvorientos, en las cercanías de un pueblo nuestro viajero vio algo que le llamó mucho la atención.

Era una colina, tapizada de un verde maravilloso, en ella había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

Una puerta de bronce lo invitaba a entrar.

El viajero traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se deleitaran en cada detalle de este paraíso multicolor. De pronto sus ojos se detuvieron en una de las piedras, donde leyó esta inscripción: “Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla y decía:

“Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y tres semanas”

El viajero se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra, una tumba.

Una por una empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo exacto de vida del muerto.

Pero lo que lo dejó totalmente espantado fue que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años.

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, ningún familiar- dijo el viajero -, ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?, ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?

El anciano se sonrió y dijo:

- Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…

Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

a la izquierda, qué fue lo disfrutado….
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella ¿ cuanto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de su compañía? ¿una semana?, ¿dos?, ¿un mes?.

Y después… la emoción de soñar con el matrimonio, la alegría de la fiesta de bodas, ¿cuánto duró?.

¿Y la noticia de la llegada del primer hijo?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Y los buenos momentos compartidos con los amigos?

¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?…

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos….cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.

La vida es un camino. El destino es recorrerlo. La felicidad esta en el.camino. No hay otro secreto para ser felices.

Entonces, por que no animarnos a serlo?

(…perdon si molesto…)