
En el dia en que todos pensamos en el ser que nos dio la vida, nos apretujamos en los comercios a comprarle un presente efectivizando el afecto en escaparates montados para la ocasion o nos arremolinamos en cementerios en la busqueda del recuerdo del que ya no esta pero nos hizo lo que somos, e incluso rebuscamos en otros casos en el camposanto de nuestra memoria extrayendo el amor que pudo haber quedado a pesar del distanciamiento y la mutilacion de las cercanias fisicas o espirituales, me viene a la memoria aquello de que uno es lo que merece ser y no lo que los titulos le impongan. Y es por eso que, saliendome de las tradicionales frases edulcoradas para nosotros, indignos depositarios de genero de los reconocimientos de todos, siempre cortos en nuestros mejores deseos de ser los mejores amigos de nuestros hijos, me tomo la libertad de dejar volar mi sentimiento hecho palabras hoy para homenajear a los padres femeninos.
En estos tiempos, donde se desguazan familias separadas por un oceano de distancia y de sentimientos, donde el anhelo peninsular de mejores horizontes remplaza la mediterraneidad oprobiosa de nuestra cotidianeidad misera e inmisericorde llevando madres al exterior o padres a la lejania, donde la labor de ir y venir del colegio o de hacer la comida ya fue hace tiempo reemplazada por la de traer el pan a la casa incluso con mas eficiencia que el historico cazador del paleolitico, las mujeres se yerguen hoy en dia como el paradigma a imitar en nuestra enorme busqueda por ser, ni siquiera mejores padres, sino solamente PADRES como tales.
Hoy recuerdo a aquella enfermera que, padre y madre, labora cuidando ancianos en una lejana casa fria de Tarragona para costearle los estudios a su hijo, o aquella mujer que de dia empaqueta embutidos y de noche, cuando no hace horas extra, cuida niños para poder dar sustento. Mi emocionada atencion se dirige a aquella mujer parada al lado de su unica hija aquejada de paralisis cerebral, ya que la otra la dejo arrancada por el cancer hace dos años a sus apenas nueve, peleando por sobrevivir ella misma a otro cancer de mama y aferrandose a la vida por no dejar a su unico tesoro a merced de la caridad y el desamparo de su cariño.
Y asi puedo seguir y seguir…
Dios mio, MUJERES, que grandes padres pueden llegar a ser ustedes…!!! Mezcla de pasion y esfuerzo, de sacrificio y ternura, de amor y firmeza de caracter, encierran en vuestro ser en apariencia fragil toda la sabiduria y la entereza que a nosotros nos falta en nuestro caminar, todo lo que debemos imitar para ser lo unico que realmente nos realiza en esta vida: dar vida, no solo en el momento de darla como un acto fisiologico matizado de amor, sino en el perenne acto de amor de seguir brindandonos hasta la ultima gota de sangre y sudor, e incluso lagrimas si necesario fuere, por nuestros hijos, nuestros tesoros, los que nos hicieron en verdad padres.
Se cuenta que en el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales que debían fabricar al padre perfecto:
-”Debe ser fuerte”, comentó uno,
-”También, debe ser dulce”, comentó otro experto.
-”Debe tener firmeza y mansedumbre: tiene que saber dar buenos consejos”.
-”Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los momentos tiernos”.
-”¿Como es posible –interrogó un obrero.– poner tal cantidad de cosas en un solo cuerpo”?
-”Es fácil”, contestó el ingeniero. “Sólo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de caramelo”.
Todos rieron ante la ocurrencia y se escucho una voz (era el Maestro, dueño del taller del cielo):
-”Veo que al fin comienzan –comentó sonriendo– “No es fácil la tarea es cierto, pero no es imposible si ponen interés y amor en ello”.
Y tomando en sus manos un puñado de tierra, comenzó a darle forma.
-”¿Tierra? –preguntó sorprendido uno de los arquitectos– ¡Pensé que lo fabricaríamos de mármol, o marfíl o piedras preciosas!.
-”Este material es necesario para que sea humilde –le contestó el Maestro–
Y extendiendo su mano sacó de las estrellas oro y lo añadió a la masa.
-”Esto es para que en pruebas brille y se mantenga firme”.
Agregó a todo aquello, amor, sabiduría, le dio forma, le sopló de su aliento y cobró vida, pero… faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un hueco.
-”¿Y qué pondrás ahí?” –preguntó uno de los obreros–.
Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos arquitectos, sacó su corazón, y le arancó un pedazo, y lo puso en el centro de aquel hueco. Dos lágrimas salieron de sus ojos mientras volvía a su lugar su corazón ensangrentado.
-¿Por qué has hecho tal cosa?” –le interrogó un ángel obrero–
y aún sangrando, le contestó el Maestro:
-”Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que esté dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo, por que al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre allá en la tierra, regresará hasta mí. Y satisfecho por su buena labor, yo le daré un lugar aqui en mi reino. Le extenderé mi mano, descansará en mi pecho y tendrá Vida Eterna. Pues yo también soy Padre y por él, por su bien, para otorgarle vida, me arranqué del corazón un pedazo de amor y lo puse en su pecho. Para que a mí regrese, guiado por la sangre que derramé por él en una cruz, para darle perdón, para mostrarle que aunque es duro ser padre, cuando extiendes tus brazos y perdonas, la recompensa es vida, gozo y amor eterno.
Feliz dia, con permiso de los padres, a las madres, las que son padres y nos hacen valorar a nosotros, los eternos aprendices de paternidad, el significado de la palabra AMOR.
(…perdon si molesto…)