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Que es la vida?

Diciembre 10, 2008

La vida… que es? Es el levantarnos y enfrentar la rutina con la resignacion de quien espera “el dia feliz que esta llegando?” (gracias Silvio Rodriguez por la frase). O el hacer lo que me corresponde sin chistar, sin molestar, sin cuestionar, sin levantar la cabeza, ocupando simplemente mi lugar en el mundo, limitandome a ser un engranaje mas de la maquina que mueve al mundo y aunque consciente de mi lugar y mi responsabilidad, impensable el dejar la comodidad de mi sitio por arriesgarme a mover el mundo a mi ritmo y no se arrastrado en su movimiento continuo y cansino?

La vida es lo que recordamos. La materia de nuestros sueños. La razon de nuestros anhelos. La fuente de nuestras aspiraciones. La razon de nuestro despertar. La Leyenda Personal del Alquimista de Coelho. La quintaesencia magica de la felicidad. La vida es lo que nos queda cuando tamizamos las experiencias del ocio, el aprendizaje del dolor y separamos la espiga del saber de los yuyos de la dificultad.

La vida, vuelvo a repetir parafraseando a Serrat como tantas veces, “no es un entrenamiento mas para la muerte”. Es la sucesion concatenada perfectamente de hechos que hacen que seamos lo que somos, que nos forjemos con lo que pasamos y que llenemos mas o menos nuestras alforjas (o vasijas) con lo recogido en el camino, en el incesante peregrinar en busqueda de nuestro proposito unico en ella: ser felices.

La vida es el camino a la felicidad. Si no lo tomamos, entonces simplemente no podemos decir que estamos vivos.

En tiempos remotos, en un lugar muy remoto, vivió un hombre que viajaba de un lugar a otro, siguiendo los impulsos de su espíritu aventurero.

En uno de estos viajes, que transcurrían a pie por caminos polvorientos, en las cercanías de un pueblo nuestro viajero vio algo que le llamó mucho la atención.

Era una colina, tapizada de un verde maravilloso, en ella había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

Una puerta de bronce lo invitaba a entrar.

El viajero traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se deleitaran en cada detalle de este paraíso multicolor. De pronto sus ojos se detuvieron en una de las piedras, donde leyó esta inscripción: “Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla y decía:

“Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y tres semanas”

El viajero se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra, una tumba.

Una por una empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo exacto de vida del muerto.

Pero lo que lo dejó totalmente espantado fue que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años.

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, ningún familiar- dijo el viajero -, ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?, ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?

El anciano se sonrió y dijo:

- Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…

Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

a la izquierda, qué fue lo disfrutado….
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella ¿ cuanto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de su compañía? ¿una semana?, ¿dos?, ¿un mes?.

Y después… la emoción de soñar con el matrimonio, la alegría de la fiesta de bodas, ¿cuánto duró?.

¿Y la noticia de la llegada del primer hijo?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Y los buenos momentos compartidos con los amigos?

¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?…

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos….cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.

La vida es un camino. El destino es recorrerlo. La felicidad esta en el.camino. No hay otro secreto para ser felices.

Entonces, por que no animarnos a serlo?

(…perdon si molesto…)

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Creer para crear

Noviembre 20, 2008

Para creer hay que ver reza el antiguo adagio cristiano. Para crear hay que creer reza el adagio que hoy les quiero regalar. Juego de palabras mas o menos, creyendo es la mejor forma en la que creamos. Podemos crear realidades a partir de fantasias con el solo hecho de darle el click a la razon de creer lo que se imagina. La imaginacion al poder por el poder de la imaginacion.

Otro adagio (parece que es el día de los refranes) dice que si podemos pensarlo, podemos hacerlo. Es decir, podemos imaginar lo que queremos y eso se corporizará de seguro. Aunque sean torres de caramelo o noches de blanco satén, ambas fueron imaginadas y corporizadas en canciones de décadas anteriores.

Somos dueños de los pensamientos. Los pensamientos son poder. El poder es energía si se les dá la fuerza necesaria para serlo. Y esa fuerza no es otra que la fe. Como dije en otras entregas anteriores, la fe no es lo mismo que esperanza. Esta es la espera de que algo sucedera en virtud de factores que, merced a nuestra confianza, se colocarán como por arte de magia en el orden que deseamos para obtener el resultado que queremos. La fe, sin embargo, es la certeza absoluta de que lo que esperamos que ocurra ya lo está haciendo sin importar los mecanismos que use, porque sabemos que asi es, porque tenemos plena conciencia de que asi ocurre.

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuro un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas chances de escapar al terrible veredicto…
¡¡¡ la horca !!!

El Juez, también complotado, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado:

“Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino; vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente; Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino”.

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda “CULPABLE” y la pobre víctima aun sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez invitó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiro profundamente, quedo en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomo uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engullo rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente: “¿Pero que hizo?, ¿Y ahora?, ¿Cómo vamos a saber el veredicto?”

-”Es muy sencillo -respondió el hombre-, es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me he tragado”.

Con rezongos y bronca mal disimulada, debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Si Dios nos dió el discernimiento como un talento, sería un error imperdonable no usarlo. La Luz de la inspiracion viene al auxilio de la inteligencia cuando a esta se le apagan las candelas de los recursos. Pero para eso hay que creer. Creer para crear.

Porque (un adagio mas y los dejo en paz), como decia Albert Einstein, “En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

(…perdon si molesto…)

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Las cloacas de los demas

Noviembre 17, 2008

Muchas veces nos sentimos las cloacas de los demás. Cuando mejor estamos (o cuando mas mal nos sentimos), vienen todos a “cargarnos” con sus preocupaciones, sus dilemas, sus problemas, que pueden ser mayores o menores que los nuestros, pero que a la larga, terminarán “llenando el tintero” de nuestra paciencia o nuestra tolerancia, y en el momento en que mas necesitamos de los demás, los demás vendrán a nosotros sin preocuparse de donde depositan sus cargas.

Imaginate ese día en que te despertás en positivo, el cielo azul impoluto (como hoy en esta parte del mundo) y, a pesar que el mundo se te viene encima en muchos sentidos, sin embargo te aflora la sonrisa… hasta que se te cruzan los que tienen la cara larga, los que te responden mal cuando le pedís que esperen un momento o los que te miran y te dicen “que cara de bobo tenés”…

Esos son los días en que más tenemos que reforzar la alegría, porque como dice una Maestra de la vida, “cambia tú y cambiará tu entorno”. Esos son los momentos donde debemos hacer el efecto contrario de la manzana podrida en el cajón: debemos extender frescura sobre la podredumbre, aunque suene anti natural. Porque en realidad, y considerando los tiempos que vivimos, la felicidad puede ser antinatural.

Cuenta un simpático y tierno cuento que un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios para disminuirlos.

Pasaba días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de siete años (como el mío), invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.

El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que su hijo vaya a jugar a otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de  allí, el padre procuró algo que pudiese ser ofrecido al hijo con el objetivo de distraer su atención.

De repente tomó un mapa del mundo (un planisferio) de una  revista, y con una tijera recortó el mapa en varios pedazos, y junto con un  rollo de cinta adhesiva, se lo entregó a su hijo diciendo:

“¿A ti te gustan los rompecabezas?. Entonces voy a darte el mundo para arreglar. Aquí está el mundo todo roto. Mira si puedes arreglarlo bien. Pero hazlo todo solo…!!! Yo no te ayudaré en nada…!!!”

Calculó que al  niño le llevaría días para recomponer el mapa.

Algunas horas después, oyó la voz  de su hijo que le llamaba calmadamente:

“Papá, papá, ya he hecho todo, conseguí terminar todo…!!!”

Al principio el padre no dio crédito a las palabras de su hijo.  Sería imposible a su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto.

Entonces, el científico levantó los ojos de  sus anotaciones, seguro de que vería un trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa, el mapa estaba completo.

Todos los pedazos habían sido colocados en  sus sitios.

¿Cómo sería posible?, ¿Cómo el niño había sido capaz?

“Tú no sabias como era el mundo, hijo mío… como lo conseguiste?”

“Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando tú  quitaste el papel de la revista para recortarlo, yo vi que del otro lado había una figura de un hombre.

Cuando tú me diste el mundo para arreglarlo, yo lo intenté  pero no lo conseguí.

Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar al hombre, que yo sabía cómo era.

Cuando conseguí arreglar al hombre, di la vuelta a la hoja y descubrí que había arreglado el mundo…!!!”

Cuando las fuerzas externas sean mas fuertes que el propósito, recuerda poner al hombre en primer lugar. A tu propio yo, tu hombre personal, tu ánimo y tu sonrisa como escudo, tu espíritu como espada y tus ganas de cambiar al mundo como consigna… cambiando siempre primero al hombre…

Al que hay dentro tuyo en primer lugar…

(…perdón si molesto…)

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Las alas al viento

Noviembre 17, 2008

Ayer lei la historia de Randy Pausch. Debo confesar que no la conocía y me recriminé al principio por ello, pero después entendí, una vez más, que llegó en el momento oportuno.

(…que notable como los hombres somos la única especie que entendemos “una vez más” siempre…)

Randy era un profesor universitario cuya historia me conmovió pero que no se las voy a revelar porque prefiero que ustedes mismos la vean, tanto en Google poniendo su nombre (“Randy Pausch”) como en su libro “The Last Lecture” (“La Ultima Clase” según se ha traducido al español) o en su emocionante participación en el programa de Oprah Winfrey el año pasado y que gracias a YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=hKRgLvmamUY) podemos tener en nuestras computadoras y aprender hasta las lágrimas con quien transmite su experiencia más fuerte…

Hablando esta mañana con una compañera especial de mi trabajo matinal tocada por la Luz, comentamos que cada puerta que se nos presenta cerrada puede representar una puerta cerrada o una puerta por abrir. No es lo mismo ni es igual. La puerta cerrada está cerrada por definición y la misma definición nos impide abrirla, nos condiciona en un estado presente que impide cualquier futuro. La puerta por abrir nos regala un infinitivo de posibilidades previamente antecedido por una preposición de desafío y multiplicación.

Las puertas son los obstáculos que aparecen a diario en nuestra vida. Pueden estar cerradas o por abrir dependiendo de cómo miremos la puerta. Detrás de una puerta cerrada solo hay incertidumbre y duda. En una puerta por abrir esperan sorpresas y, de seguro, algo nuevo que por nuevo ya será mejor aunque de principio pueda no parecerlo, porque nada pasa por azar.

Cuentan que un águila empujó gentilmente sus pichones hacia la orilla del nido. Su corazón se aceleró con emociones conflictivas, al mismo tiempo en que sintió la resistencia de los hijos a sus insistentes empujones.

¿Por qué la emoción de volar tiene que comenzar con el miedo de caer?, pensó ella.

El nido estaba colocado bien en el alto de un pico rocoso. Abajo, solamente el abismo y el aire para sustentar las alas de los hijos.

¿Y si justamente ahora esto no funcionase ?, pensó ella.

A pesar del miedo, el águila sabía que aquel era el momento. Su misión estaba presta a ser completada; restaba todavía una tarea final: el empujón.

El águila se llenó de coraje.

Mientras sus hijos no descubriesen sus alas no habría propósito para sus vidas.

Mientras ellos no aprendieran a volar no comprenderían el privilegio que era nacer águila.

El empujón era el mejor regalo que ella podía ofrecerles.

Era su supremo acto de amor.

Entonces, uno a uno, ella los precipitó hacia el abismo.

¡¡Y ellos, desplegando sus alas, volaron!!.

A veces, en nuestras vidas, las circunstancias hacen el papel del águila. Son ellas las que nos empujan hacia el abismo.

Y quien sabe… tal vez sean ellas, las propias circunstancias, las que nos hacen descubrir que tenemos alas para volar…

(…perdón si molesto…)

P.D.: dedicada a vos… por lo que me contaste honrando nuestra amistad… gracias… cualquier cosa es poca para compensar tal dicha y honor

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Del Amor y del Enamoramiento…

Octubre 21, 2008

Despues de unas semanas de ausencia por trabajo de amor y amor al trabajo y sin olvidarlos aunque la oleada de problemas acechen siempre golpeando la puerta o conviviendo en el lecho o la mesa, vuelvo a molestarlos para recordarles en mis recuerdos personales que siempre hay un lugar para recordar que somos “Guerreros de la Luz” como dice Coelho y que nuestra vocacion por ella, por la Luz, es irrenunciable.

Asi que amemos a la Luz y a la vida… y a quien sea… mas que enamorarse, amemos… sobre eso hablo hoy…

A veces confundimos nuestros sentimientos por alguien, y lo que es peor, nos olvidamos de nosotros mismos por ese alguien; pero, ¿es válido llegar a ese punto?.

Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraidos y dejamos caer frente a el o ella las barreras que nos separan de los demás.

Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos mas íntimos, tenemos la sensación de que, por fin hicimos una conexion con alguien.

Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia; dentro de nosotros se producen unas sustancias llamadas endorfinas.

Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y “atontados”.

Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona mas maravillosa del mundo.

Esa es la diferencia entre el enamoramiento y el amor.

Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados.

¿Qué?

Así es.

El Amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.

No quiere decir que enamorarse no es bueno, al contrario, es maravilloso.

Sin embargo, es solo el principio.

Muchas personas son adictas a estar enamoradas.

Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido a alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta que no es tan perfecta como pensaban.

El verdadero amor no es ciego.

Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas.

Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.

El amor verdadero esta basado en la realidad, no en un sueño en el que encontraste a tu principe azul o a tu princesa encantada.

Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tu tampoco.

Encontraste a tu alma gemela, pero tambien los gemelos discuten y tambien tienen diferencias.

Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y despues amarla.

El amor es una decisión consciente.

Muchas veces conocemos a personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo.

¿Qué se supone, que es una cuestion de suerte?.

¿Qué se supone, que amamos por arte de magia?.

¿Qué se supone, que alguien mas tiene poder sobre nosotros?.

De ninguna manera.

Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no le amas.

El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos.

Tu no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti.

El amor verdadero es recíproco.

Recibes tanto como das.

El enamorarse no es lo mismo que amar.

Tu decides a quien amar.

No puedes amar a quien no te ama.

El amor esta basado en la realidad.

El amor no es ciego.

Si, el amor esta basado en la realidad, pero tambien tus sueños los puedes alcanzar.

Por eso analiza y busca la forma de encontrar el amor en la persona de tus sueños.

“Empezamos a amar, no cuando encontramos una persona perfecta, sino cuando aprendemos a ver perfectamente a una persona imperfecta”.

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Fuerza y valor…!!!

Octubre 21, 2008

Fuerza y valor. Mensaje desde donde el silencio es Luz y desde donde el Amor es el oxigeno que se incorpora en las intangibles esencias de quienes trascendieron.

Hecho el divague personal del primer párrafo, hoy quiero reconocer la verdadera naturaleza y esencia de la Fuerza. Como un deseo de La Guerra de las Galaxias donde “Que la Fuerza te acompañe” era la consigna vital de las fuerzas del bien, la palabra encierra mas fuerza que su propio significado. Ser fuerte implica un compromiso serio con la vida, con el trascender, con el caminar. Ser fuerte es muchas veces la diferencia entre quienes optan por vivir y los que simplemente eligen sobrevivir.

Ser fuerte es amar a alguien en silencio.

Ser fuerte es irradiar felicidad cuando se es infeliz.

Ser fuerte es intentar perdonar a alguien que no merece perdón.

Ser fuerte es esperar cuando no se crea en el regreso.

Ser fuerte es mantenerse en calma en los momentos de desesperación.

Ser fuerte es demostrar alegría cuando no se siente.

Ser fuerte es sonreir cuando se desea llorar.

Ser fuerte es hacer a alguien feliz cuando se tiene el corazón hecho pedazos.

Ser fuerte es callar cuando lo ideal seria gritar a todos tu angustia.

Ser fuerte es consolar cuando se necesita de consuelo.

Ser fuerte es tener fe aunque no se crea.

Ser fuerte es amar, sin medida, amarse a si mismo y confiar, tenerse fe, apostar todas las fichas en el juego eterno del cotidiano vivir, el que nos toca actuar, el que escribimos desde el libreto de nuestras acciones y pensamientos, el que modulamos con nuestras palabras y construimos con nuestros deseos.

Ser fuerte es manifestar amor, dar amor, crear amor, hacer amor, sentir amor, transpirar amor.

Por eso, mismo durante la dura realidad y por más difícil que la vida pueda parecer:

¡Ama y Sé Fuerte!

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Lo suficiente para ser felices

Septiembre 16, 2008

Hablando con mucha gente sobre la felicidad, he llegado a la conclusión que siempre basamos su búsqueda en cantidad en desprecio de la calidad. Que nuestra brújula se orienta desesperadamente a la acumulación de objetos o incluso sentimientos que no suman gozo sino que restan espacio por ocupar el lugar de afectos, que acumulan peso por su propia característica superflua y que no hacen mas que llenarnos de vacio cuanto mas los acumulamos.

La vida, nuevamente la Maestra impiadosa, me enseñó en la boca de un ser amado hasta la sangre, que “Dios nunca nos da lo que le pedimos pero si nos otorga más de lo que necesitamos para ser felices”. El mecanismo de la plegaria no funciona siempre como una exacta regla del tres, sino como un perfecto andamiaje que sostiene nuestra vida y un engranaje aceitado que le da sentido al movimiento cotidiano del vaivén de nuestros sentimientos, nuestro respirar por la vida haciendo útil el oxigeno que usamos.

Cuenta una historia que había un hombre que estando en el aeropuerto escuchó por casualidad a una madre e hija que se estaban despidiendo.

Cuando anunciaron la partida del vuelo ellas se abrazaron y la madre dijo:

“Te amo y te deseo lo suficiente”.

La hija respondió:

“Madre, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. También te deseo lo suficiente”.

Ellas se saludaron con un beso y la hija partió.

La madre pasó muy cerca de donde el hombre estaba sentado y éste notó que ella necesitaba llorar. Precavido, trató de no observarla para no invadir su privacidad pero ella se dirigió hacia él como a propósito y le preguntó:

“¿Alguna vez se ha despedido de alguien sabiendo que era para siempre?”.

Sí, lo he hecho – respondió. – Perdón por preguntar – contestó -, pero ¿por qué esta despedida es para siempre?

“Yo soy una mujer vieja, y ella vive muy lejos de aquí. La realidad es que su próximo viaje será para mi funeral.”

A lo cual el hombre le dijo:

“Cuando se despidió de ella escuché que le dijo: “te deseo lo suficiente”. ¿A qué se refiere?

Comenzó a sonreír.

“Eso es un deseo que hemos transmitido de generación en generación. Mis padres solían decirlo.”

Ella hizo una pausa y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle, luego sonrió aún más.

“Cuando decimos Te deseo lo suficiente“, es que deseamos que la otra persona tenga una vida llena de SÓLO lo suficientemente bueno para vivir.”

Entonces, dirigiéndose al hombre, ella compartió lo siguiente como si lo estuviera recitando de memoria:

“Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tu espíritu brillante”

“Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol”.

“Te deseo suficiente felicidad para que tu alma esté viva”

“Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan más grandes”

“Te deseo que tengas suficientes ganancias que satisfagan tus necesidades”

“Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees.”

“Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas”.

…………………..Luego ella comenzó a llorar y se alejó…

Te deseo lo suficiente para el resto de tu día…

(…perdón si molesto…)

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El arte de decir la verdad

Septiembre 15, 2008


La verdad no tiene sustitutos. Todos apreciamos con gran sabiduría a la sinceridad como uno de los valores que deseamos tener y que pedimos ostenten con nosotros. Requerimos que no nos mientan en ninguna ocasión, que nos regalen la verdad como moneda de cambio cotidiana… aunque a veces la verdad duela… o desde el fondo de nuestro corazón anhelemos una mentira como analgésico a la dolorosa realidad.

Decir la verdad es un arte reservado a pocos. Ya sea por consuetudinaria costumbre de mentir o por preciso hábito de decir verdades “sin anestesia” somos juzgados como mentirosos o desbocados, como hipócritas o locos. La verdad dicha de sopetón es tan dura como la mentira más dulce que la pueda ocultar a cambio. Y la preferencia que podamos tener individualmente por una u otra forma de vivir la vida, con verdades que duelan o mentiras que oculten las tristezas, son cuestiones inherentes a cada personalidad.

No voy a preguntarte de que lado del muro estás, si del de la verdad descarnada o el de la mentira que oculta. Ya te habrás puesto de uno de los dos lados, tanto de cómo eres con respecto a los demás o como quieres que los demás sean contigo en verdades y mentiras. Solo intento hoy rescatar el arte de decir la verdad como reivindicación a la manera coherente de vivir, al arte de transformar el aire en aliento, al homenaje de la manera de honrar la vida mas que vivir como decía Eladia Blazquez.

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes.

Después de despertar, mandó a llamar a un Adivino para que interpretase su sueño.

- ¡Que desgracia Mi Señor! – exclamó el Adivino – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

- ¡Que insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa?, ¡¡¡Fuera de aquí!!!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos al Adivino.

Mas tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado.

Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

- ¡Excelso Señor!, gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.

Se Iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro al Adivino.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

-¡No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer Adivino.
No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

-Recuerda bien amigo mío – respondió el segundo Adivino – que todo depende de la forma en el decir…, uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.

Perdón si a veces les digo la verdad de manera directa…

(…perdón si molesto…)

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Ser lo que tengamos que ser

Septiembre 10, 2008



Se cruzaron un día y se enamoraron a simple vista. El tigre la miró embelesado pues era una cabra realmente hermosa. Ella hizo como que bajaba la mirada.

Cada uno vio una hermosa luz en los ojos del otro. El tigre dijo:- “Hola, ¿como te va?”. – “Muy bien”, contestó ella, que a su vez preguntó en forma aparentemente inocente: – “¿Tu quién eres?”, mientras le corría una chispeante sensación por la columna vertebral al estar tan cerca de tan hermoso ejemplar de tigre.

El tigre dio un paso atrás pensativo y empezó a balbucear: -”YO soy…, yo soy….” y mientras decía esto, el tigre, que sabía que las cabras desconfiaban mucho de los de su especie, pensó en una mentirita piadosa y dijo con firmeza: – “Yo soy un gato”.

Entonces la Cabra pensó que al Tigre no le iba a gustar mucho estar ante una cabra y antes que éste preguntase, dijo rápidamente: – Yo soy un perro.

Y de este modo un tigre que se hacía el gato, y una cabra que trataba de pasar por perro se encontraron por primera vez. Pasaron los meses y el amor iba en aumento, hasta que llegó el día que se dijeron casi al mismo tiempo.

- Ya no puedo vivir sin ti, quiero compartir mi vida contigo, quiero que vivamos juntos. Y el tigre y la cabra se fueron a vivir juntos. Era casi cómico verlos en su nuevo hogar. El tigre haciendo de gato y tratando de comer las verduras y las papillas que tanto le gustaban a la cabra.

Cada tanto el Tigre miraba la vida que llevaban los otros tigres, se ponía un poco triste y se decía: – Tengo que lograr ser un gato, es más soy un gato al que le gusta comer verduras y papillas, y quedarse en su hogar. Incluso llegó a poner cartelitos por todos lados que decían “recuerda que eres un gato”.

La Cabra, por su parte, y desde el profundo amor que tenía, trataba de ser un fiel perro guardián del hogar. Pero era inevitable: a ella le gustaba el sabor de lo lejano. Siempre la siguiente colina parecía tener el prado más verde y hacia ahí quería ella salir corriendo, aunque no lo hacía.

Se quedaba en el hogar entristecida cada vez más mientras esperaba a que el Tigre volviese.

Un día, como tantos otros, el Tigre se había tirado, como un minino, delante del hogar de leña y recordaba la selva, con todos sus peligros. Recordaba su vida llena de momentos de entusiasmo súbito, visiones instantáneas, planes gigantescos y estrategias inteligentes donde él se lucía con todo su porte. Fue entonces que recordando una de sus tantas aventuras se le escapó un suspiro.

En ese momento la cabra lo escuchó, y le preguntó qué le pasaba. El habló vagamente de la selva y de las bellezas que contenía, y al ver que la cabra escuchaba atentamente, el tigre terminó afirmando que la selva era el mejor lugar para que los gatos y los perros fuesen a buscar diversiones.

No le fue difícil convencer a la cabra, que le gustaba todo lo novedoso, para que lo acompañara a la selva. Pero todo fue un desastre. No bien entraron en la espesura, aparecieron los primeros peligros y mientras el Tigre se relamía pensando que por fin empezaba un poco de acción para desentumecer sus músculos, la cabra se asustó tanto que salió corriendo hacía la primer colina que vio.

Allí se quedó escondida detrás de un pequeño arbusto, hasta que el Tigre la encontró temblando y la llevó al hogar.

Siguió pasando el tiempo y la añoranza y la tristeza que iban penetrando profundamente en el interior del tigre sólo era comparable a lo que le sucedía a la cabra.

Ella seguía quedándose en la casa esperando que su majestad volviese, mientras refrenaba sus impulsos naturales de salir corriendo detrás de cualquier cosa que llamase su atención. Su innata curiosidad no sólo estaba presente, sino que aumentaba constantemente. Ella también suspiraba por lo que no tenía.

Le hubiese encantado salir corriendo hacía el prado y charlar con otros animales, pero no lo hacía pues sabía que esto sacaba de sus cabales al celoso Tigre, que veía por todos lados a galanes pretendiendo a su cabra.

No era difícil imaginar el futuro de la relación: El tigre, luego de haber tratado de vivir su día como un gato, volvía de noche cansado y de mal humor, y se encontraba con la cabra, que había estado encerrada todo el día, tratando de vivir como un perro y con un humor tan malo como el del Tigre.

Alcanzaba un pequeño gruñido del tigre para que la cabra se pusiese loca. Alcanzaba algún pequeño desliz de la cabra para que el tigre rugiese.

Así pasaron los años……

La cabra se recriminaba: – He tratado de ser todo un perro para agradarlo, pero es inútil este tigre nunca termina de convertirse en un buen gato.

El tigre también sentía lo mismo que ella. Había tratado de vivir como un gato. Se había entregado a esa cabra creyendo que se iba a comportar como un perro, y ahora se daba cuenta que era inútil. Lo único que había logrado era tener una cabra triste y rezongona.

Hasta que un día, casi ya sin fuerzas la cabra que quería ser perro y el tigre que quería ser gato, se miraron a los ojos como el primer día, pero esta vez en vez de luz encontraron sus miradas perdidas, tristes, y se dieron cuenta que contra la naturaleza no se puede ir.

Finalmente desde todo el amor que todavía se tenían, se separaron.

Así la Cabra se redescubrió y reencontró con su verdadero ser, volvió a ser ella misma: Recuperó su belleza, disfrutó de su plena libertad, volvió a ser creativa, disfrutó de la naturaleza pacífica, de sus sueños. Buscó y encontró la seguridad que necesitaba en su hogar, desde el cual podía salir a saltar a gusto y sin peligro por los campos verdes. Y finalmente pudo tomarse todo con calma, pues ella valoraba la tranquilidad.

Por su lado también el Tigre se reencontró con su verdadero ser.

Así fue pasando el tiempo para el Tigre y para la Cabra, hasta que un día se encontraron frente a frente. El miró de nuevo a esos ojos cargados de luz, y le dijo: – Yo soy un Tigre. Y ella sin esperar que él preguntara, contestó, mientras también lo miraba fijo a los ojos, también llenos de luz: – Yo soy una Cabra.

Y se fueron felices caminando juntos por un sendero. El Tigre le hablaba de sus historias de la selva, mientras la Cabra le contaba de la última flor que había descubierto en un nueva colina.

Es que a veces, el precio de ser uno mismo, es sacrificar el amor. El verdadero arte está en saber cuando sacrificarlo sin sacrificar también a quien ama.

La sabiduría se adquiere cuando el discernimiento llega antes que las consecuencias.

Y cuando la sinceridad con uno mismo y con quien ama de verdad, prima sobre el deseo de mantener las mascaras que ya no se sostienen por si mismas.

(…perdón si molesto…)

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La razon de tu vida

Septiembre 3, 2008


Días pasados hablamos del miedo a lo que sentíamos ante cualquier eventualidad. Y pocos temas como ese han motivado tal avalancha de mails a quien suscribe y participaciones y lecturas al tópico en el blog. No descubrí nada nuevo, simplemente que todos y sin excepción, tenemos miedo a muchas cosas, aunque más no sea una simple.

Pero el mayor miedo que enfrentamos es a la pérdida. La estabilidad de nuestra vida basada en situaciones siempre mejorables en el mismo trazo de su perfectibilidad, sin embargo corre el riesgo de hacernos caer en la modorra y el burgués sentimiento de acostumbramiento y conformismo que es propio de quien dice “hasta aquí llegué”, “me realicé en la vida” o “ya no puedo ser más feliz de lo que soy”.

Ese es mi mayor miedo: el perder la audacia, la sana codicia, la motivación. El despertarme un día sin tener por que luchar o por quien sentir. La desesperanza en la propia capacidad, el dormirme en laureles que se marchitarán con las horas mientras afuera puede esperarme un mundo de posibilidades, pleno, factible y potable.

La motivación es el motor que mueve al mundo, la inspiración lo llaman los artistas y las ganas los optimistas, la fe los religiosos y el amor los que creemos en el amor. Y la motivación se motiva en hechos y sentimientos muy profundos que no podemos darnos el lujo de perder, y cuya pérdida si me traería miedo, miedo a perder la motivación.

No pierdas el ROMANTICISMO, aún sabiendo que las rosas no hablan…

No pierdas el OPTIMISMO, aún sabiendo que el futuro que nos espera puede no ser tan alegre…

No pierdas la bondad de VIVIR, aún sabiendo que la vida es, en muchos momentos, dolorosa…

No pierdas la bondad de TENER GRANDES AMIGOS, aún sabiendo que, con las vueltas de la vida, ellos se acaban yendo de nuestras vidas…

No pierdas la bondad de AYUDAR A LAS PERSONAS, aún sabiendo que muchas de ellas son incapaces de ver, reconocer y retribuir, esta ayuda…

No pierdas el EQUILIBRIO, aún sabiendo que innumerables fuerzas quieren que tu caigas…

No pierdas la CAPACIDAD DE AMAR, aún sabiendo que la persona que más amas puede no tener el mismo sentimiento por ti…

No pierdas la LUZ Y EL BRILLO DE MIRAR, aún sabiendo que muchas cosas que vemos en el mundo oscurecen nuestros ojos…

No pierdas la FUERZA, aún sabiendo que la derrota puede tocarte a ti…

No pierdas la RAZON, aún sabiendo que las tentaciones de la vida son innumerables y deliciosas…

No pierdas el SENTIMIENTO DE JUSTICIA, aún sabiendo que el perjudicado puedas ser tú…

No pierdas mi FUERTE ABRAZO, aún sabiendo que un día mis brazos no serán tan fuertes…

No pierdas LA ALEGRIA DE VER, aún sabiendo que muchas lágrimas brotaron de nuestros ojos y corrieron por nuestra alma…

No pierdas la bondad de DAR ESE ENORME AMOR que existe en tu corazón, aún sabiendo que muchas veces será sometido a ser rechazado…

No pierdas la bondad de SER GRANDE, aún sabiendo que el mundo es pequeño…

y encima de todo… sabiendo que un pequeño grano de alegría y esperanza dentro de cada uno es capaz de mudar y transformar cualquier cosa, pues…

LA VIDA ES CONSTRUÍDA CON SUEÑOS… Y REALIZADA CON AMOR

No pierdas la motivación en la vida. Es la base de los sueños que hablábamos ayer. Y es la esencia de la acción que llena, persiste, subsiste y nos hace felices.

O sea, es el átomo simiente de la felicidad.

(…perdón si molesto…)